PALACIO
PROVINCIAL DIPUTACION DE CACERES
En
el casco histórico de Cáceres es frecuente encontrar diversidad de edificios
en los que se han operado a lo largo del tiempo múltiples intervenciones,
combinando así elementos góticos, renacentistas, incluso barrocos; en
muchos de ellos también se han operado procesos recientes de rehabilitación,
pues se pretende que el barrio monumental sea una parte viva de la ciudad
y que en sus casas y calles se acuse una actividad similar a la del resto
de la población. El palacio, sede de la Diputación
Provincial de Cáceres, es el más significativo de todos en cuanto a rehabilitación
y aprovechamiento de elementos antiguos, incluso con muchas piezas de
acarreo.
El
lugar que ocupa el inmueble, entre la iglesia de Santa María y el palacio
de los Golfines de Abajo, fue el emplazamiento, durante la Edad Media,
del convento de la Madre de Jesús, fundado por las monjas jerónimas. De
él se tiene información documental correspondiente al siglo XV. En esa
centuria y durante la siguiente, al menos, fue especialmente favorecido
por el mecenazgo de sus vecinos los Golfines, quienes hicieron importantes
obras en su iglesia, la cual utilizaban como lugar de enterramiento. Algunas
de sus laudas sepulcrales fueron recuperadas más tarde, destacando entre
otras la que lleva la inscripción "AQUÍ ESPERAN LOS COLFINES EL DÍA DEL
JUICIO" que ahora puede verse empotrada en la pared en el patio de la
citada casa de los Golfines, frase en la que se ha querido ver el orgullo
y autosuficiencia de este linaje y que, en realidad, no parece tener otra
intención que la devota resignación al destino que, como cristianos, esperaban
tras la muerte.
El
convento fue desamortizado en el siglo XIX, instalándose en el mismo los
locales de la Diputación Provincial. Aún se conserva en su interior parte
del recio claustro del primitivo convento, distribuyéndose en su entorno
las modernas dependencias de la Institución Provincial.
La
fachada ha experimentado igualmente múltiples transformaciones desde entonces.
En la primera mitad del siglo XX se construyó una portada de carácter
historicista, con ventanas geminadas y alfiz siguiendo los modelos góticos
de la ciudad, hasta que a comienzos de la segunda mitad de este mismo
siglo se implanto la existente actualmente, procedente del convento-seminario
de Galarza que construyó el obispo García de Galarza a finales del siglo
XVI en el lugar que hasta hace poco ocupaba el mercado de abastos, fuera
de la muralla. Aquí pueden verse varios escudos de este prelado, junto
a elementos arquitectónicos y ornamentales de tipo manierista, como ocurre
en la fachada trasera del Palacio Episcopal, o en la vecina de la Dirección
de Carreteras, procedentes del mismo lugar.
En
su interior, decorando distintas dependencias se conserva una interesante
colección de cuadros , entre los que destacan algunos de los más representativos
pintores extremeños.
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