PALACIO
DE HERNANDO DE OVANDO
El
linaje de los Ovando registra en Cáceres una notable actividad, enlazando
con algunas de las más importantes familias de la ciudad. A finales del
siglo XV contaban con varias casas de proporciones monumentales, siendo
las más destacadas las de la Torre de las Cigüeñas, de Diego de Cáceres
Ovando, y la que luego se llamó de la Generala, perteneciente a su hermano
Francisco de Ovando "El Viejo". Por entonces, Hernando de Ovando, hijo
del citado capitán Diego de Cáceres, implantaría nuevo solar en la plaza
de Santa María, edificando lo más antiguo del palacio que ahora comentamos.
Esta generación estuvo presente con varios miembros en distintos
puestos de responsabilidad en la administración de las Ordenes Militares;
el propio Hernando fue Comendador de la Orden de Santiago y su hermano
Nicolás de Ovando fue Comendador Mayor de la Orden de Alcántara y Gobernador
de Indias.
Lo
más antiguo de esta casa es la torre que se halla en la esquina oriental,
obra gótica del último cuarto del siglo XV en la que se muestran el remate
inconcluso y una ventana de tracería no calada, en la que se incluye un
escudo con las armas de Ovando y Ulloa, correspondiente a su promotor,
Hernando de Ovando, y a su esposa Menda Alvarez de Ulloa. En el lado opuesto
se abre la portada, característica ejemplar de mediados del siglo XVI,
donde se resumen los rasgos de la arquitectura renacentista presente en
Cáceres. Consta de un vano de medio punto con trasdós moldurado, flanqueado
por pilastras, entablamento y friso, donde se dispone una inscripción
que con caracteres latinos pretende eternizar la memoria de los antepasados
de la familia, lo cual se completa con sendos bustos dispuestos en las
enjutas y con el escudo de los Ovando-Ulloa fundadores de la casa.
El
resto de la fachada fue reformado en el siglo XVIII, configurándose ya
los vanos adintelados que ahora pueden verse, así como el escudo esgrafiado
que destaca sobre la puerta, en el cual se acumulan todos los antecedentes
heráldicos de a familia que entonces ostentaba la titularidad del inmueble.
El
patio claustrado del interior es de grandes proporciones, cuenta con galerías
en sus cuatro lados y en dos pisos, diferenciándose de la mayoría de los
ejemplares cacereños por la elevación de las columnas y sobre todo por
la disposición pareada de éstas en algunos de sus flancos.
Pese
a la presencia de elementos medievales y renacentistas, el conjunto de
la casa aporta regularidad a la plaza, la cual se completa con el Palacio
Episcopal, a un lado, y la Concatedral de Santa María al otro, configurando
así uno de los más atractivos espacios abiertos del urbanismo del casco
histérico de Cáceres.
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