Palacio
del Comendador de Alcuescar
Actualmente
alberga el Parador de Turismo
Se
halla este inmueble en la calle Ancha, donde destaca por su monumentalidad
la torre situada en una de las esquinas de la casa. En este solar se estableció
a mediados del siglo XIV Diego García de Ulloa, quien ostentaba el cargo
de comendador de Alcuéscar de la Orden de Santiago, con cuyo título se
conoce el edificio.
Lo
más antiguo es la torre, aunque parte de ella registra intervenciones
muy posteriores al tiempo de este Diego García de Ulloa, acometidas por
sus descendientes, especialmente por su nieto del mismo nombre, Diego
García de Ulloa, "El Rico", ya en pleno siglo XV, como se atestigua en
la contemplación de la labor
gótica de época tardía con la que se adornan las ventanas, así como en
los escudos heráldicos donde se recogen los linajes que forman parte de
sus antecedentes familiares; el remate abalaustrado que corona la torre
es aún más tardío, del siglo XVI.
También
es renacentista, del siglo XVI, el patio que sirve de distribuidor de
la casa, con dos de sus lados porticados con columnas toscanas, desde
el cual se ponen en relación los distintos salones y aposentos de la casa.
Sin
embargo, el edificio experimentó importantes modificaciones desde comienzos
del siglo XVIII, lo cual contribuyó a la pérdida de parte del carácter
medieval. Entonces se debió introducir mayor regularidad en su compartimentación
interior, la mayor parte de los primitivos vanos se transformaron, construyendo
puertas y balcones adintelados y más espaciosos, como se pone de manifiesto
sobre todo en las fachadas de sus dos crujías. La situada en la calle
Ancha sirve para la instalación de la portada principal, con acceso de
grandes proporciones y diversidad de elementos decorativos, destacando
en lo alto, sobre el balcón, el escudo de los promotores de las reformas:
Diego Antonio de Aponte Zúñiga y su esposa María de Ulloa, rematado por
una corona marquesal correspondiente al título de marqueses de Torreorgaz
que ostentaba el matrimonio.
En
consecuencia, se aglutinan en esta casa rasgos de diferente estilo y cronología,
fruto de la persistente vitalidad del inmueble; con recursos defensivos
medievales, piezas renacentistas y elementos barrocos. Se suma a todo
ello la importante intervención recientemente concluida, tras la cual
el edificio ha quedado adaptado como Parador de Turismo, cuyas obras han
permitido dotar al inmueble del confort y funcionalidad propios de los
últimos años del siglo XX. Además, se han integrado los edilicios contiguos,
uno de ellos, el situado en la calle del Olmo, con una atractiva fachada
y patio, en los que destacan las armas heráldicas de los Ovando y Perero.
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