Murallas

 

Erigida por los romanos y reconstruida bajo dominio musulmán en la etapa almohade, la muralla de Cáceres posibilitó la seguridad de los moradores de la ciudad al mismo tiempo que se articulaba en la red defensiva que permitía la defensa del territorio extendido entre los ríos Tajo y Guadiana, junto a otros enclaves estratégicos como Trujillo y Montánchez.

Aunque la ciudad romana de Cáceres, la Colonia Norba Caesarina, fue fundada entre los años 36 y 34 a. C., posiblemente sobre un antiguo castro indígena, su amurallamiento se hizo en época tardía, entre los siglos III y IV d. C. Sin embargo, de esta fábrica romana los restos son Adarve, postigo y torres que lo defendiansumamente escasos, limitándose al trazado, cimientos y arranques de muros en algunos puntos, así como en la parte inferior de la puerta oriental, luego transformada y conocida con el nombre de Arco del Cristo.

Bajo dominación musulmana, la muralla se reconstruyó en su mayor parte, siendo visibles en la actualidad muchos de sus elementos y rasgos constructivos. Sus artífices fueron los almohades a finales del siglo XII y comienzos del XIII, realizándose la construcción con encofrados de madera en cajas superpuestas, utilizando tapial con mampostería menuda y cal de notable calidad muy abundante en los alrededores de Cáceres.

Desde los lienzos del recinto avanzan torres prismáticas construidas con el mismo procedimiento y material, la mayoría de ellas albarranas, distanciadas del cuerpo principal y unidas a éste por un pasadizo, como puede verse en la torre de la Yerba o en la del Horno, entre otras. Muy interesantes son las de sección octogonal que se conservan en los ángulos del lado meridional, llamadas Desmochada y Redonda, esta última magníficamente conservada, con habitación en planta alta, terraza y almenas.

Reconquistada la ciudad por los cristianos en 1.229, se introdujeron algunas reformas y añadidos puntuales. La llamada torre de Bujaco, que primitivamente debía ser una torre albarrana musulmana, fue profundamente modificada y mejoradas sus defensas con Torre de los Pozos o del Gitano,  restos del alcazar almohadelas aspilleras y matacanes que se ven en lo alto, siendo bastante más tardío, del siglo XVI, el mirador y tribuna abierto en su mitad inferior. A finales del siglo XV se construía la torre de los Púlpitos, con las características torrecillas angulares y troneras del tiempo de los Reyes Católicos.

En el siglo XVIII las nuevas necesidades que planteaba el crecimiento urbanístico de la ciudad posibilitaron el derribo de algunos lienzos y el de la puerta de Mérida situada en el flanco meridional, mientras que se reformaba la llamada puerta Nueva, dando lugar al Arco de la Estrella, obra trazada por Manuel de Larra Churriguera en 1.726, con una solución en esviaje que posibilita la circulación del tráfico rodado. En el siglo XIX desapareció la puerta de Coria, situada al norte. En la actualidad la Consejería de Educación y Cultura lleva a cabo un estudio que pretende la protección integral.