Virgen
de la Montaña
Patrona
de la ciudad de Cáceres
Santuario
de la Virgen de la Montaña:
Para llegar a él tenemos que tomar la carretera
del santuario, con empinadas cuestas, al coronar lo alto de la montaña,
en la Sierra de la Mosca, hemos llegado al
santuario. Blanca atalaya desde la que se abarca, con una sola mirada,
desde las montañas del Sistema Central hasta las serranías de la Oretana,
¡Casi 19.000 kilómetros cuadrados de superficie!, algo menos que la provincia
de Cáceres. No menos impresionante es la vista que desde este mirador
tenemos de la ciudad de Cáceres al completo, no faltando su parte antigua.
El actual
santuario se levantó en el siglo XVIII, sobre los lugares del primitivo
culto a Nuestra Señora de la Montaña. Su interior es de una sola nave,
con dos capillas laterales, a modo de crucero. Es de proporciones reducidas,
decorándose con molduras barrocas, destacando en su cubierta una bóveda
semiesférica sobre pechinas. Todo ello según las trazas que diera Juan
Sevillano.
Las capillas
laterales fueron trazadas y construidas entre 1.753 y 1.775 por el alarife
Sánchez Lobato. Ambas se levantaron bastante después de haberse construido
la nave principal. Una se dedicó a Santa Ana. La otra al Cristo de la
Salud (que hoy se venera fuera de ella, bajo el coro). Las dos imágenes
fueron labradas por José Salvador Carmona.
 El
retablo de la capilla mayor es de la escuela de Churriguera, habiendo críticos
que se inclinan por atribuir su paternidad a Manuel de Lara Churriguera. (Consta
que el actual retablo fue acordada su construcción el 25 de Abril de 1.724; fue
tallado en Salamanca y sufragado por el Conde de la Enjarada, Marqués de Torreorgaz
y don Golfín de Aguila. Costó, con portes, 16.000 reales).
La imagen
de Nuestra Señora de la Montaña, centro de atracción de la devoción de
este santuario y de Cáceres, fue labrada en el siglo XV o XVI. Esculpida
en madera de nogal está policromada con túnica azul según la técnica del
estofado.
 El fervor
popular la convirtió en imagen de vestir. Entre sus mantos destaca el
que regaló la Reina Isabel II.
Esta imagen
fue traída a Cáceres por el eremita Francisco de Paniagua, natural del
pueblo cacereño de Casas de Millán. Su cofradía se fundó por don Sancho
de Figueroa Ocano en 1.635. Ostenta el título Real, desde los días de
Fernando VII y a contado y cuenta entre sus hermanos honoríficos con varios
miembros de la Familia Real.
Patrona
de la ciudad de Cáceres desde que Pio X en 1.906 la declarara como tal.
Coronada con corona de oro y pedrerías por el Cardenal Reig en la mañana
del 12 de Octubre de 1.924. La corona fue realizada en los talleres del
orfebre Félix Granda.
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