Una
vez limpias las perdices, se flamean con alcohol, se las pone sal por
dentro y se atan.
En
una olla de barro o porcelana se ponen las perdices agregándole todos
los guisos, se tapa y se ponen al fuego.
Una
vez bien rehogado, se le echa el agua, quedando cubiertas. Cuando estén
cocidas, se saca y se cuela la salsa por un colador o chino. Aparte.
se funde en un poquito de nata líquida el queso de La Serena, incorporándoselo
a la salsa.
Se
sirven con rebanadas de pan frito.
Receta
facilitada y elaborada por el Restaurante Pizarro, de Trujillo. Cocinera,
Manuela Carrasco.