AVES Y CAZA

 Recetas 

 

Cuando hablamos de aves estamos haciendo mención a gallinas, pavos, pavones, patos, gansos, ocas, pintadas, palomas, faisanes, etc. Su carne aporta menos calorías a la dieta que otras, junto con un contenido en elementos minerales importante.

Las posibilidades productivas que ofrece su rápido metabolismo ha propiciado una explotación intensiva de estas aves, apartándolas de su hábitat propio, el corral o el campo abierto, para encarcelarías en jaulas donde su única función es poner (carne o huevo). Su apreciación culinaria forzosamente ha de ser bien diferente.

Fue la caza la primera actividad económica que el hombre desarrolló. Extremadura, por sus condiciones bioecológicas, ha constituido desde siempre un hábitat excepcional para la fauna cinegética, de tal forma que la caza ha sido uno de los pilares fundamentales de la cocina de estas tierras, sustento de muchas familias asentadas en nuestros campos y dehesas antes del éxodo masivo a poblaciones importantes.

Reflejo de la importancia de estas actividades se halla en los recetarios caseros de nuestros antepasados y las numerosas recetas monacales de los conventos de estas tierras.

Si hasta hace pocas décadas el panorama era el descrito, la situación de deterioro de nuestros campos ha venido agravándose velozmente en los últimos años, transformándose espesuras en terreno pelado, destruyendo el hábitat natural de nuestras especies cinegéticas, mermándose así el número de sus efectivos, hecho que se agrava con la desproporción actual del número de escopetas y las piezas a abatir.

Aun así nuestras especies cinegéticas disfrutan en algunos parajes (que todavía no hemos colonizado o destruido) de un medio adecuado para su desarrollo y proliferación, de variada flora de influencia mediterránea y atlántica, protegida con accidentes naturales para su cobijo y defensa, criándose una caza auténticamente brava y exquisita desde él punto de vista gastronómico. La salvaguarda de estos campos y la regeneración de otros pasa por considerar la caza como una actividad agraria más, susceptible de la misma protección legal y económica que el resto de las actividades.

En cuanto al aprovechamiento culinario, hemos de señalar lo siguiente: los mamíferos de caza deben ser eviscerados tan pronto como sea posible. Es necesario luego dejar reposar la carne durante más o menos tiempo (en función de la temperatura de conservación para que pierda el "chero" a muntuno (fundamentalmente en el conejo). La perdiz, por ejemplo, no debe ser cocinada recién muerta, pues quedaría dura e insípida.

Buena costumbre, indispensable se podría decir, es macerar las piezas antes de cocinarías, sobre todo las de caza mayor. Tal aliño de maceración suele llevar vinagre (para ablandar las fibras musculares), aceite (para dar suculencia) y vino, especias e hierbas aromáticas que perfumarán la carne.



AVES Y CAZA

 Comentario 

Gallina a la extremeña
Pavo guisado con cangrejos de río
Gallo de corral en pepitoria
Pollo con almendras
Codornices capuchinas al queso del Casar
Paté de liebre
Liebre con arroz
Conejo al salmorejo
Paloma torcaz a la cazadora
Perdices estofadas al queso de La Serena
Perdiz en salsa de La Reina
Perdices con lombarda y castañas
Venado al modo de La Puebla
Ciervo a la montanera.
Adobo de jabalí
Jabalí a las finas hierbas
Perdices a la moda de Alcántara


 

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