Comarca
situada en el extremo norte de la provincia, en el límite con Salamanca,
entre la sierra de Gata y el río Alagón.
Se
accede por la carretera C-512 que une Coria con Salamanca y recorre toda la comarca
hurdana. Constituye un marco natural incomparable, con numerosas gargantas, cascadas,
piscinas naturales...
Cuarenta
alquerías, repartidas entre cinco municipios. Caminomorisco, Pinofranqueado,
Casares de Hurdes, Ladrillar y Nuñomoral, que ofrecen una bella estampa
de arquitectura de montaña, con sus casas pegadas a la tierra, en un paisaje
de jaras y enebros verdecidos por el agua de sus arroyos, que serpentean entre
pizarrales.
Cinco
municipios con cuarenta aldeas son el colectivo humano que se reparte entre los
ríos Ladrillar (antes Río Malo), Malvellido, Hurdano, Alavea y de
Los Angeles. En lo alto las cimas del "Rongiero", "Las Tiendas",
"La Corredera" o el "Pico Convento", abrigan un sinfín
de especies vegetales, donde los pinos pinaster y silvestre conviven con el castaño,
la encina, el acebo y el tejo.
El clima de Las Hurdes es templado de rasgos mediterráneos,
con algunas temperaturas extremas por la degradación continental y un índice
pluviométrico alto a causa de su relieve montañoso Estas condiciones,
unidas a la protección de los vientos, configuran una especial disposición
hortofrutícula que el hurdano ha sabido aprovechar arañando incluso
la escasa tierra de sus laderas y construyendo centenares de terrazas. En este
sentido, Carabusino, El Gasco o La Aldehuela ofrecen un espectáculo único
para el visitante.
En
el extremo norte de la provincia de Cáceres, entre la Sierra de Gata y
río Alagón, irrumpe vertiginosa una de las comarcas naturales mejor
definida de Extremadura, jaras y enebros, tejos y lentiscos, brezo y madroñera,
un mundo que da colorido a escarpadas hondonadas; arroyuelos que no acaban de
nacer y se suicidan en el vacío, riachuelos que serpentean entre cámbricos
pizarrales; villorrios de piedra y luto, habitáculos que rinden culto al
sol, esgrafiados que dan cuenta de una raza milenaria... Son Las Hurdes.
El
hurdano quiere que se llegue a estos valles con sencillez y suficiente agudeza
para entender lo que son: un permanente abrazo entre el hombre y la naturaleza.
Dijo Unamuno: si en todas las partes del mundo el hombre es hijo de la tierra,
en Las Hurdes la tierra es hija de los hombres".
Los
ídolos-estelas de El Cerezal, Riomalo de Abajo, Caminomorisco o Cambroncino
y los singulares enterramientos que han aparecido en diversos montículos,
junto con los numerosos petroglifos que se hallan repartidos por toda la comarca,
hacen de Las Hurdes un verdadero santuario de la Edad del Bronce.
La
casa tradicional hurdana, sobria y sobrecargada de pizarra, posee unos esquemas
circulares que nos recuerdan a los castros celtas. No cabe duda que estamos ante
una civilización tan milenaria como singular que ha pervivido hasta nuestros
días. Erias, Horcalada, Batuequilla, Riomalo de Arriba, Asegur o La Huetre,
son un buen ejemplo de esta arquitectura popular.
En
otro orden de cosas, la historia de Las Hurdes no podrá desligarse de una
fecha tan trascendente como 1.289, año en que el Concejo de Granadilla
cede estas tierras a la Alberca. Comienza de este modo uno de los vasallajes más
largos y despiadados; comienza también la épica de los hurdanos
para conquistar su libertad, épica que durará hasta bien entrado
el siglo XIX.
El
cabrito a la brasa o al ajillo, la ensalada de limones o las castañas con
leche, son exquisitos platos que el viajero podrá degustar en su visita
a Las Hurdes. A ello es importante unir la extraordinaria calidad de los productos
de la tierra, que crecen con la única ayuda de nutrientes orgánicos
y manantiales cristalinos; su sabor y pureza biológica, al igual que los
del polen y la miel que aquí se recoge, son incomparables.
Los
sombreros de paja en Erías, las pipas de brezo o de piedra de volcán
que hacen en El Gasco y una amplia y delicada cestería, forman parte de
una importante tradición artesanal en la comarca. Después, las castañuelas
que confeccionan en El Cerezal o en Casares, las flautas de Asegur y el tamboril,
también de estos lares, se transforman en los instrumentos folklóricos
de un Vastísimo repertorio musical. "El Ramo", "El Paleo",
"El Cordón" o los "Picaos" están dentro de una
tradición de hermosas danzas autóctonas que aún pueden contemplarse
en las fiestas de San Blas (3 de febrero) en Nuñomoral y sus alquerías.
CAMINOMORISCO.
Mirador del Alavea (Caminomorisco) y del Alagón (Riomalo de Abajo), la
cascada del "Chorro" (Caminomorisco), iglesia de Cambroncino y piscinas naturales.
La Horcajada, poblado diminuto y genuino de lo que eran las antiguas Hurdes.
CASARES
DE HURDES. Paisaje y arquitectura tradicional. Cementerio y Casa de Cultura.
LADRILLAR.
Paisaje y arquitectura tradicional, complementado con el singular valle de Las
Batuecas.
NUÑOMORAL.
Chorro de "Meancera" cascada increíble (El Gasco) y volcán
del Gasco. Cottolengo, Arquitectura tradicional y rutas ecológicas. Las
alquerías de Martilandrán y La Fragosa, con sus casas alineadas
y pegadas a un terreno abrupto.
PINOFRANQUEADO.
En Ovejuela, alquería de Pinofranqueado, se encuentran las Ruinas del Convento
de Los Ángeles, antiguo cenobio franciscano del s. XIII, en el que vivió
San Pedro de Alcántara. Y "Chorrituelo". Arquitectura tradicional.
Erías. Piscina natural y camping.
Las
Hurdes constituyen un marco natural que ofrece multitud de rincones para disfrutar
de la naturaleza.
Recomendamos algunas rutas:
CONVENTO
DE LOS ANGELES "Chorrituelo": visita a las ruinas de este convento franciscano
del siglo XIII y a la catarata de sus proximidades.
MIRADOR
DE ALAVEA - "Pimpollar": panorámicas espectaculares.
VOLCAN
DEL GASCO Chorro de la "Meancera": catarata próxima a los 100
metros de desnivel y singular cima con piedras calcinadas y varias cuevas naturales.
VALLE
DE LOS TEJOS "Las Pozas": desde El Cerezal hasta la sierra de la Jineta,
exuberante vegetación con gigantescas madroñeras y extraordinarios
ejemplares de tejo.
NACIMIENTO
DE LOS RÍOS HURDANO Y MALVELLIDO Panorámicas espectaculares.
MIRADOR
DEL ALAGON Valle de las Batuecas: paisajes, pinturas rupestres y recogimiento.
La Fragosa es una magnífica
representante del aspecto constructivo de las
alquerías de la zona, llamando la atención, a simple vista, el gris
plomizo
de los tejados de pizarra, material muy abundante en la zona.